6 películas en las que el cine español ha retratado a la ultraderecha

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Ya no somos diferentes y España tiene su ultraderecha con presencia en las instituciones. Pero de toda la vida del Señor ha habido extrema derecha en este país (jibarizada o con anabolizantes, según el momento político) y el cine ha relatado cómo se las gastaban los fascistas de antaño o los skinheads neonazis de hogaño. 

En la Transición se hizo un cine con ultraderechistas que se daban al terrorismo sangriento (recuérdese el asesinato de los abogados de Atocha -entre otras brutalidades-) y luego se miró el fenónemo (casi lumpen) de las bandas de cabezas rapadas y ahora, quién sabe, tal vez haya algún director o directora que se anime a mirar de cerca a nuestra nueva derecha extrema.

Repasemos los títulos principales que sobre este fenómeno hay en el cine español.

A saber.

1. La prima Angélica (1973)

Obra maestra de Carlos Saura que no habla exactamente del fenómeno de la extrema derecha sino de la represión franquista, de la infancia, del amor. Pero la extrema derecha montó en cólera con esta película porque el personaje falangista que interpretaba Fernando Delgado se rompía un brazo y se lo enyesaban haciendo el saludo romano para que su falangismo irredento no padeciese merma alguna. La broma le costó a Saura ataques de la extrema derecha, claro.

2. Camada negra (1977)

No fue fácil estrenar Camada negra allá por 1977. Un comando fascista puso una bomba en los madrileños cines Luchana y se multiplicaron amenazas y admoniciones tremendas. Manuel Gutiérrez Aragón reflejaba el ambiente de crispación y violencia de un país donde la ultraderecha asesinaba, apedreaba librerías, asaltaba galerías de arte (y hasta se cargaba un cuadro de Picasso -por rojo-) y campaba a sus anchas. Para que luego digan lo pacífica que fue la Transición. Camada negra es la historia de una familia demencialmente fascistoide y tiene esa poética de lo raro y lo excesivo de la que Gutiérrez Aragón hizo seña de identidad. Muy (pero que muy) interesante.

3. El diputado (1978)

Eloy de la Iglesia hizo un cine enormemente taquillero y, a la vez, con una enorme carga política. Militó en el PCE y fue activista LGTBI antes de que existiera tal concepto. Un Fassbinder de Zarauz que no escatimó riesgo alguno. El año en que se aprobó la Constitución, Eloy de la Iglesia estrenaba esta cinta sobre un dirigente comunista que trata de asumir su homosexualidad y es víctima (cómo no) de un comando fascista presto a utilizar lo que sea para eliminar al adversario. Uno de los muchísimos trabajos por los que amamos a José Sacristán (por supuesto).

4. 7 días de enero (1979)

Un thriller con aire documental dirigido por Juan Antonio Bardem como testimonio y homenaje a las víctimas de la matanza de Atocha, calle en la que se situaba el despacho de abogados laboralistas en el que la ultraderecha mató a cinco personas y conmocionó a un país entero que peleaba por la democracia. ¿De las mejores películas de Bardem? Pues no, seamos sinceros. Sin embargo, merece la pena verla aunque sólo sea por toda la parte en la que se exhibe material rodado durante los entierros y homenajes a los caídos en aquel atentado, convertidos en una inmensa movilización popular.

5. Taxi (1996)

Después llegó la democracia y nos olvidamos de que la extrema derecha, pese a todo, seguía ahí. Sólo Carlos Saura (de nuevo) quiso hacer un esbozo del peligro extremista que se hallaba en el subsuelo de la sociedad. Y rodó Taxi, obviamente sobre taxistas convertidos en jauría ultra y emisarios del odio al diferente, al más pobre, al de otra raza, al desgraciado. No tuvo mucho éxito porque eran los 90 y el mundo resplandecía maravilloso y todo iba a ir bien siempre. Hasta que dejó de ir bien.

6. Alacrán enamorado (2013)

Y Santiago A. Zannou dirigió esta película con enormes trabajos interpretativos (Judith Diakhate, Carlos Bardem, Miguel Ángel Silvestre, Álex González...) y un tono más cercano a American History X que a Juan Antonio Bardem. Los nazis están ahí, nos advertía Santiago A. Zannou. Y los que no son nazis. Véanse los resultados electorales existentes y los venideros. A ver cómo lo cuenta el cine (y las series).

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