Adiós a Arturo Fernández, el hijo del anarquista que se convirtió en galán de derechas

Proyectó siempre Arturo Fernández la imagen del galán clásico de derechas y fue tan de derechas que hace poco aseguró que no actuaría en Cádiz porque allí gobernaba Podemos. Y, sin embargo, tuvo orígenes enormemente humildes. Fue un niño de la posguerra cuyo padre tuvo que exiliarse por su militancia anarquista. Había nacido en Gijón en 1921. Hizo la maleta en 1950 y marchó a Madrid a probar suerte en la farándula. Triunfó pronto. Era alto y guapo. Contaba Fernando Fernán Gómez que él, en la España negra y malnutrida del franquismo, pudo hacer papeles de galán porque era alto y pelirrojo. Con más razones pudo Arturo Fernández convertirse en sex-symbol.

Dos películas políciacas dirigidas por Julio Coll (autor a reivindicar) le otorgaron sus primeros papeles protagonistas: Distrito Quinto (1957) y Un vaso de whisky (1958).

Después llegarían numerosísimos éxitos y comedias y llevaría al extremo su personaje, que siempre tuvo mucho de autoparodia. Era el galán de derechas que se reía de su propia galanura. Y con Lina Morgan hizo pareja en La tonta del bote y otros títulos que enardecieron a las masas durante el largo y gélido franquismo.

Tal como éramos.

lina-morgan-y-arturo-fernandez

Con la Transición y la llegada de nuevos aires artísticos a la industria del cine española decayó, un tanto, su estrellato pero ahí siguió, tomando whiskys con Francisco Umbral y haciendo mucho teatro, siempre con comedias en las que él enamoraba a una guapísima y sofisticada mujer joven. Era un clásico.

en-animada-charla-con-francisco-umbral

También hizo mucha televisión y allí logró su segunda época dorada, con series como La casa de los líos, cuando Antena 3 decidió recuperar el sainete adaptado a la pequeña pantalla. De entonces viene su irrupción en el panteón de la cultura popular con términos como "chatina", que a día de hoy todavía pronuncian irreductibles nostálgicos.

Un poco antes, allá por 1983, había exhibido una de sus mejores interpretaciones en Truhanes, película en la que el director Miguel Hermoso se atrevió a proponer un duelo entre Arturo Fernández y Francisco Rabal. 

truhanes

Arturo Fernández fue un cómico de innegable talento. Puede que alguien diga que su registro interpretativo era limitado pero también lo eran las capacidades de John Wayne y nadie duda de su talla como icono. Arturo Fernández poseía un carisma intenso. Y se caricaturizaba hasta el extremo. 

Ha muerto con las botas puestas. Estaba interpretando el pasado 2 de abril la comedia Alta seducción en el madrileño Teatro Amaya cuando enfermó y tuvo que suspender las representaciones. Ya no se recuperó. Tenía 90 años y era algo más que un actor. Forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones. El hijo del anarquista quiso ser galán de derechas y lo consiguió. Huyó de su destino menesteroso y siempre vistió de impecable traje. Descanse en paz.

Fotos: Gtres