Algunas curiosidades que no sabías de La Naranja Mecánica

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La escena de la violación es de las que más polémica levantó. Quizá por ello se le dio categoría de peli X
Eres actor, temes a las serpiente y el director se empeña en meter una escena
Kubrick tenía que repasar cualquier escena al mínimo detalle
Los homenajes a la cinta con continuos como en Los Simpson
Malcolm McDowell tuvo el papel de su vida

Hablar de La Naranja mecánica es hacerlo de una de esas películas que han pasado a la historia, pero que lo han hecho generando en parte división. O fascina al que la ve o a algunos les acaba pareciendo un desfile injustificado de violencia.

Y es que Stanley Kubrick con este filme de 1971 volvió a dar muestras de su talento y de su capacidad de hacer obras que pasen a la posteridad como 2001 Odisea en el espacio, El resplandor o La Chaqueta metálica.

De La naranja mecánica se han escrito ríos de tinta y se han llenado muchas páginas a golpe de tecla. Lo primero que cabría saber del filme es que no es una idea original de Kubrick, sino que es la adaptación de la novela de Anthony Burguess que fue publicado en 1962.

La Naranja mecánica se convirtió en un cláisico

El novelista para llevar a cabo la misma se basó en una experiencia personal muy dura, y es que su mujer que estaba embarazada fue violada por cuatro marines, perdiendo al bebé como consecuencia de ello.

El nombre de la película y del libro, viene según Burguess, de una vieja expresión londinense: ‘As queer as a clockwork orange’ que viene a decir ‘tan raro como una naranja mecánica’. Algo que encajaría mucho con el aspecto y actitud del personaje principal Alex DeLarge (Malcolm MacDowell)

A McDowell el director le pidió que improvisara en una de las escenas y comenzó a cantar a Singing in the rain. Le gustó tanto a Kubrick que no dudó en incluirla en el metraje final. Dando lugar a una de las secuencia más famosas de la película. Eso sí, tuvo que rascarse el bolsillo con 10.000 dólares de derechos de autor.

Poco le importaría al genial director gastarse una suma de dinero, que iba después a recuperar con creces; ya que el montante total de la producción fue de dos millones de dólares, y la recaudación en las salas llegó a los 40 millones. Un exitazo brutal. Y, además, con el hándicap de haber sido catalogada como película X. Algo que tiene el honor de compartir con Cowboy de medianoche.

Quien sí que no le acompañó fueron los premios. Pese a estar nominada a cuatro Oscar, tres Globos de Oro y siete Baftas. No se llevó ninguna de las candidaturas en las que estuvo nominada, pero tampoco es que le hiciera falta para ser recordada.

Un duro y exigente Kubrick dejó su sello

En otro apartado entra las exigencias de Kubrick que como too genio que se precie tienes sus rarezas. Como el hecho de que sabiendo que McDowell tenía pavor a las serpientes decidió meter en escena una. O también su obsesión por el perfeccionismo. 74 veces se repitió la escena de los policías que entran en la habitación del hospital de Alex DeLarge; y después no dio el visto bueno a la escena en la que el culturista transporta al escritor, hasta que al a trigésima salió bien.

Y en el apartado de curiosidades tiene su propio especial Malcolm McDowell, que sí que lo dio todo en el rodaje. En el famoso ahogamiento del abrevadero casi lo lleva a la práctica y con el visionado forzado de imágenes ultraviolentas tuvo el problema de que se le rayó la córnea. Un médico, que no un actor, tuvo que darle gotas en las tomas para que no se le secara el ojo.

Al final el esfuerzo mereció la pena, porque firmó el que sería gran papel de su carrera y Kubrick selló una de sus obras predilectas para el público y la crítica.