¡Que vienen los socialistas! y más cine de derechas de los 80

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Cine político no sólo se hizo desde el progresismo en nuestra Santa Transición. O sea, que no todo era Juan Antonio Bardem y los directores del PSOE contando la guerra civil desde la justa perspectiva y Mario Camus haciendo una relectura de Miguel Delibes un poco en clave lucha de clases con Los santos inocentes.

También estaba Mariano Ozores y otros directores muy de derechas que parodiaban la actualidad pero siempre con una moraleja bastante reconocible: con Franco vivíamos mejor y esto de la democracia es una filfa.

Filosofía que se recoge en películas como ¡Que vienen los socialistas!, explícito título dirigido por Mariano Ozores y en el que aparecen el gran José Sacristán, el gran Luis Escobar y el gran Antonio Ozores, que tanto hizo reir en el Un, dos, tres a las niñas y niños de la E.G.B.

Se estrena en 1982 con Felipe González en la cresta de la ola y se desarrolla en un pueblo de la España profunda y se critica duramente el chaqueterismo de quienes fueron franquistas hasta la médula y ahora se exhiben demócratas. Eso era algo que ponía de muy mal humor a la derecha y fue el tema casi fundamental de las novelas de Fernando Vizcaíno Casas, que inspiraron títulos como Hijos de papá, que también es tela marinera.

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Atención a la pregunta que se lanza desde el cartel de esta película: Ya estáis solos... ¿y qué? Pues eso, que los hijos de papá (entre quienes destaca una jovencísima Ana Obregón) se lanzan al libertinaje, los porros y el frenesí mientras que sus padres se preguntan si para esto habían ganado ellos una guerra a los rojos. Hijos de papá es de esas películas que de tan mala es buena. Un placer culpable en el que, además, puede apreciarse el buen oficio de cómicos españoles como Agustín González, Florinda Chico, María Luisa Ponte... El personaje de Ana Obregón al final se redime de sus excesos en boîtes y se va con la camisa azul a rendir homenaje al Caudillo en no se qué aniversario de su fallecimiento.

El novelista Fernando Vizcaino Casas inspiraría otras grandes películas de este subgénero como Y al tercer año resucitó o Las autonosuyas o De camisa vieja a chaqueta nueva. Y aunque en aquellos días el Rock-Ola se llenase todas las noches, estos títulos también hacían abultadísimas taquillas así que España era, como casi siempre, dual.

RUMASA y otras actualidades

Luego estaban las películas que se asomaban a algún hecho de actualidad para hacer un chiste tonto como, por ejemplo, La avispita de Ruinasa, dirigida por José Luis Merino (artesano del cine Z a la española: Tarzán en las minas del rey Salomón, La orgía de los muertos, Robin Hood, el arquero invencible...).

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Se hacía la gracia en esta cinta con la expropiación de RUMASA, holding de empresas del empresario jerezano Ruiz Mateos cuyos chanchullos y deudas obligaron al gobierno del PSOE a tomar una decisión drástica. Tres grandes calvos de nuestro cine protagonizaban la película: Jesús Puente, Saza y José Luis López Vázquez. Y, de nuevo, ellos son lo mejor. 

Harina de otro costal es El gran mogollón, experimento cinematográfico a mayor gloria de Pedro Ruiz, que en la Transición imitaba muy bien a Carrillo y Felipe González y en eso se basaba la película.

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Sinopsis: el Partido Ecologista Revolucionario gana las elecciones en España contra todo pronóstico y se monta la marimorena. Lo cual da ocasión a Pedro Ruiz a ejecutar sus imitaciones y a Amparo Muñoz, que sale en la peli, a mostrar su carisma salvaje. Poco más. Y tampoco tuvo mucho éxito de taquilla. Mariano Ozores poseía, al menos, un oficio y olfato que le hacía ganar siempre en este subgénero que, poco a poco, decayó.

Eso si, cuando le dieron un Goya de Honor, Mariano Ozores aseguró que estaba deseando hacer una película sobre Podemos. No estaría mal. 

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