Carmel: crimen, lucha de clases y Argentina

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En el catálogo de Netflix abunda el true crime hasta extremos estomagantes. Todo son crímenes convertidos en documental y muchos de esos documentales resultan (confesémoslo) soporíferos. Pero Carmel: ¿Quién mató a María Marta? es otra cosa. Un policial perfecto, con crimen en un country (así se denominan las urbanizaciones de lujo en Argentina) y un sinfín de sospechosos de clase alta y un fiscal justiciero y un país asomado al televisor durante años al acecho de cada detalle.

Un asesinato sin resolver o resuelto sólo a medias.

Juzgue el espectador o espectadora.

Pero, de fondo, un retrato coral de cierta clase adinerada argentina e, incluso, de algunas claves para entender un país donde la trampa o el truco son herramientas válidas en el día a día. 

Todo el mundo parece mentir en Carmel.

Y todo el mundo habla torrencialmente,

Personajes implicados en un crimen que salen en televisión de modo constanten que acuden al programa de Mirta Legrand o Susana Giménez, que es como decir (salvando las siderales distancias) Ana Rosa Quintana y Jorge Javier Vázquez.

El espectáculo está servido en las televisiones pero debajo de los fuegos de artificio se halla, además, un caso policiaco con insospechados giros de guión, una muerte presuntamente accidental que repentinamente es fallecimiento por impactos de bala, una autopsia que arroja resultados sorprendentes, un nudo de declaraciones divergentes, versiones inconexas, coimas y llamadas telefónicas, presiones y un fiscal justiciero que pelea hasta el final.

Una serie documental excelente.

Fascinante.

Ha tenido el boom del streaming un efecto colateral que nos congratula: la resurrección definitiva del documental. Es un producto más barato que la ficción y ello propicia que el género se venda a las plataformas ávidas de contenidos. Ello da para mucha morralla pero, a la vez, ha permitido que surjan joyas como Carmel: ¿Quién mató a María Marta? o Wild Wild Country o El caso Alcásser.

Se introduce con el streaming una variable interesante: la necesidad de convertir cada documental en serie de varios capítulos (para que la gente consuma más y más horas de Netfix, HBO, Amazon Prime Video) ha hecho que el detalle exhibido en estos productos aporte densidad y complejidad a muchas de las historias que se cuentan. Claro que en algún caso ello implica una morosidad en el relato que provoca el bostezo. Según.

En Carmel: ¿Quién mató a María Marta? cada momento es vibrante, todas las declaraciones hipnotizan, el elenco resulta fabuloso, hay un ritmo endiablado que nos lleva a devorar cada capítulo.

Y luego esa lucha de clases soterrada que transmite, con los ricos apuntando con el dedo al inadaptado del country o al servicio de vigilancia, todo menos admitir su propia putrefacción, todo lo que tienen que ocultar, ese hedor a basura al pie de las piscinas azules y sobre el cesped minuciosamente cortado.

Poco más que añadir: Carmel es un gran documental, véanlo y luego hablamos.

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