10 malos de la televisión a los que adoramos

AMC
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Daba pena que a Dexter le pudieran atrapar
Es un mafioso metido a político y Nucky Thompson gusta a cualquier seriéfilo
A Stringer lo veíamos como un hombre de negocios
Hasta se entendió que fuera capaz de envenenar a un niño. Walter White mandaba mucho
Suplantó la identidad de un amigo, no respeta a las mujeres y pese a ello gusta mucho
Despiadado y duro pero a la par es adorado Tony Soprano
Capaz de matar por gobernar y aún así gusta
Es un asesino, aunque encante a todos
Omar y su recortada son ya imagen de la cultura popular
Son tantos años que a Burns ya se le quiere

Ocurre con mucha frecuencia que los personajes, que en principio por los vlaores que defienden no es que ejemplifiquen el bien, sino más bien todo lo contrario. Al final, es como cualquier otro ámbito de la vida y es que en las series de televisión también hay malos y algunos acaban atrapando al espectador.

Se supone, si no seguimos a Locke, que todos somos buenos por naturaleza y debieran de gustarnos aquellos que actúan moviéndose por la bondad, Bueno, pues está más que demostrado que en las series de televisión no es así. Sólo basta con recordar algunos de los personajes que más han gustado en los últimos tiempos.

¿O acaso es que Dexter no gustaba a mucha gente? Quizá sea porque Michael C. Hall caía fenomenal desde A dos metro bajo tierra, o tal vez porque daba pena que hubieran matado a su familia de pequeño. Pero al final, se mira cómo se mire los seguidores de la serie justificaban a un asesino en serie. 

Asesinos, narcos y mafiosos adorables

Como también se quería y mucho a un narcotraficante, capaz hasta envenenar a un niño y matar si es necesario para obtener sus propósitos. No hablamos del hombre más despiadado del mundo, sino de un profesor de química de Alburquerque. Y es que el viaje de Walter White hasta convertire en Heisenberg le llevó a los más bajos fondos morales.

Terrenos pantanosos que también suele pisar con frecuencia Frank Underwood en House of cards. En su caso, el deseo del poder político es tal que no le importa mentir, traicionar a amigos, y si es necesario: matar. Todo por acabar en la Casa Blanca. 

Y es que el deseo de poder, siempre es una razón suficiente para ejercer el mal. Al menos, en televisión. Algo a lo que también era muy dado Tony Soprano en Los Soprano. Y es que anque todos adoremos al dueño del Bada Bing, no deja de ser cierto que es un despiadado capo de la mafia, pese a que, por lo general, se piense en él de forma diferente. 

Aunque cometan delitos se les quiere 

Mismo enamoramiento que vive el espectador con Jax Teller en Hijos de la Anarquía. Y en su caso, además se le une el espíritu rebelde de un tipo guapo (sonó para intepretar a Grey). Aunque habría que decir, que en su caso, no disfruta ejerciendo el crimen, pero lo hace. 

Y es que en el fondo que alguien transgreda las normas establecidas gusta mucho. A Stringer Bell (The Wire) era frecuente que muchos seguidores de la serie de David Simon le encontraran una justificación. Él sólo quería ser un triunfador en los negocios, decían de un tipo que era capaz de matar a un familiar de su socio.  

Aunque si hay alguine que en The Wire se lleve todas las loas es Omar Little: ese Robin Hood de Baltimore que no dudaba en matar a sangre fría si le valía para sus fines. Cierto, que parecía tener buen corazón pero él también formaba parte del juego. 

Un juego en el que también disfrutaba Nucky Thompson en Boardwalk Empire. Su carácter corrupto, su sed de poder y su poca empatía con los demas no es óbice para tenerle en muy buena estima. 

Si es que en el fondo hasta un tipo como el señor Burns nos cae simpático. Y es alguien que estaría dispuesto a tapar su ciudad con una cúpula y dejar a todos atrapados si a él le viene bien. Toda una joya. 

Fotos: Redes sociales